Vale, último retoque ante el espejo antes de salir de allí.
Alai se coloca delante del espejo y se observa, está guapisima con ese vestido blanco, palabra de honor, y ama los zapatos que lleva puestos, azules, tan bonitos.. Se los compró en Oxford Street en su viaje a Londres el año anterior, quizá por eso le gustan tanto; la cartera a juego con los zapatos, rimel en las pestañas y su pelo largo sobre un hombro con una pequeña flor blanca en él.
Escucha las zancadas de su hermano por las escaleras y la puerta de su habitación se abre.
- A, dice mamá que bajes ya, que no tenemos toda la noche, que estás muy guapa así.
- Dile a mamá que sabe que odio que me diga que estoy guapa cuando ni siquiera me ha visto.
Jorge cierra la puerta y corre escaleras abajo de nuevo. Alai a veces se pasa mucho con él, pero esque su hermano pequeño a veces se la busca.
Alai llega al salón donde están esperandola Teresa y Jorge, su madre con ese vestido rojo que ella le regaló, ¡Está guapisima!
- Mamá, ¡Qué guapa! - Dice Alai mientras coge a su madre de la mano y la hace dar una vuelta sobre sí misma para poder verla mejor.
Jorge las mira a las dos con cara de cansancio, y esque siempre están igual, discuten mucho porque las dos tienen un carácter muy fuerte, pero cuando hay modelitos de por medio, no pueden pasar la una sin la otra.
- Mamá, ¿Podemos irnos ya? Tengo hambre..
- Si, cojo el bolso y nos vamos, ya vuelvo - dice Teresa mientras sale del salón. -
- ¿Coges el bolso y nos vamos? - Dice Alai - Y si ahora tenemos que esperarte.. ¿Por qué me has metido tanta prisa a través del enano este?
- ¡Eh!¡Que no soy ningún enano!¡La semana que viene cumplo nueve!
- ¡Uy! Nueve años, perdón.. - Dice Alai mientras le alborota el pelo a su hermano. -
- Ya está, vamonos o llegaremos tarde, y odio que tengan que estar esperandome.
Salen los tres impecables por la puerta.
- Má, ¿Lo llevas todo? Llaves, llaves del coche, cabeza.. - Dice Alai antes de cerrar la puerta, y comienza a reirse. -
- Si, lo llevo todo, cierra ya, anda.
Cuando están llegando al restaurante, Alai se fija de lejos en las tres personas que les esperan allí.
Paolo iba muy guapo, con camisa, americana, y pantalones negros de vestir; moreno, con el pelo muy corto, ya sonreía al verles llegar. Un chico de 10 o 11 años, que por la carita que tiene, es bastante travieso, espera que se lleve bien con su hermano, a ver si se lo quita de encima. Y luego está el otro chico, ese.. quizá tenga su edad, quizá algunos años más, pero odio tener que darle la razón a Lorena, es bastante guapo; piel morena, pelo negro, alto, buen cuerpo, piercing en la ceja.. un momento.. ¿¡Piercing en la ceja!? Odia esas malditos agujeritos que se hace la gente en el cuerpo;..y unos bonitos ojos verdes, unos muy bonitos ojos verdes. - Ella siempre había querido tener los ojos de otro color, pero sin embargo, ahí estaba, con sus ojos marrones claros, llamados ojos color "miel" por su madre. -
- Hola, amor. - dice Teresa, saludando a su novio con un piquito en los labios. -
- Hola, Paolo. - Saludan Jorge y Alai a la vez, dandole un abrazo. -
Jo, que bonito era ver a su madre tan feliz con ese hombre después de haberla visto sufrir con el hijo de puta de su ex marido, - que si, que también era su padre, pero que ella prefería llamarlo "Ex marido de su madre" porque no le reconocía como padre, se había portado muy mal, y con lo rencorosa que ella es, no se lo va a perdonar, nunca. - Parecían unos quinceañeros.
- Bueno, - Continuo Paolo. - estos son mis hijos, tú ya los habías visto antes, Teresa, estos son Saúl - dijo señalando al pequeño - y Axel.
Con que Axel.. ¿Eh?
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