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martes, 21 de agosto de 2012

Capítulo 10. Comienzos.

Alai se dio la vuelta, se metió en el ascensor y empezó a bajar pisos; no había ido hasta allí para que una estúpida le dijera lo que podía o no podía hacer.
Axel se levantó de la toalla y fue tras Alai pasando junto a Angélica.
- ¿Qué coño le has dicho? - dijo, de camino al ascensor, sin esperar a que ella respondiera.-
- ¡Eh!¡Alai, espera! - gritaba - ¡Alai! ¿Qué coño pasa?¿Qué te ha dicho?
- ¿¡Que qué me ha dicho!? - dijo Alai frenando en seco - Me ha dicho que si soy la hijita de la nueva adquisición de Paolo. Pero, esa tia ¿¡Quién coño se ha creído que es!?¿La reina de Saba? - y comenzó a andar sin dejar hablar a Axel, pero volvió a parar en seco.- Ah, también menciono algo sobre que no me acercara a ti más de lo necesario.- Se dio cuenta de que Angélica les observaba desde la azotea y sin vacilar, agarró la mandíbula de Axel y se acercó a él - ¿Y sabes qué? Odio que me digan lo que puedo y no puedo hacer.- y le plantó un beso rápido en los labios, se dio la vuelta y continuó caminando.-
- ¡Alai! - gritó Axel - ¿Dónde vas?
- A casa - contestó Alai, y al oir reir a Axel, se dio la vuelta.- ¿Qué?
- No sabes volver.
- Pues si no me llevas a casa ahora, me perderé, y morirás entre terrible sufrimiento si se entera mi madre de que me has dejado sola.- agarró del brazo a Axel y tiró de él para que continuara andando.- asique, vamos.
- Y a cambio..¿Cuántos besos más de esos, vas a darme? - siguió burlándose Axel. -
- Calla y centrate en darte la vuelta y saludar hacia la azotea, la arpía esa no pierde detalle - dijo, guiñandole un ojo.-
···
- Y ¿Quién es?¿Una ex?¿Una amiga celosa, quizá? - dijo Alai, mientras se ponía protector solar.-
-  Amiga, pero creo saber que le gusto.
- ¿Y a ti te gusta ella?
- No, la conozco desde hace demasiado tiempo. Oye, - dijo Axel - ¿Vas a hacerme un Tercer Grado?
- No. Y tu amigo, este.. Camilo.
- ¿Qué?
- Es simpático.
- ¡Uhhh..! - dijo Axel, exagerando.- ¿Te ha gustado?
- No, le conozco desde hace demasiado tiempo. - contentó Alai, guiñandole un ojo.-
Axel saltó a la piscina, salpicando a Alai.
- ¿¡Qué coño haces!? - dijo Alai desde las escaleras de la piscina.- ¿Podrías dejar de molestarme cada cinco malditos minutos?
- Perdón, no me había dado cuenta de que te molestaba tanto.. - se acercó a ella y agarrándola de los tobillos, la sumergió completamente en el agua.-
- ¿Quieres morir, o qué? - dijo Alai con una sonrisa en la boca, mientras se lanzaba a hacerle una agüadilla a Axel.-
Al final no van a llevarse tan mal..¿No?

viernes, 17 de agosto de 2012

Capítulo 9. Ya empezamos.

Maldita la hora en la que a Teresa y Paolo se les ocurrió la estúpida idea de que Alai pasara la tarde fuera con Axel, para que conociera gente de por allí y no estuviera todo el verano sola en casa; ¡Pero si ella en casa estaba genial! Teniendo su música, sus libros y su portátil, ella estaba feliz, y si no, salía a darse un baño en la piscina, a tomar el sol o simplemente caminaba por la playa con su preciosa cámara en mano y fotografiaba cada ápice de color que reflejaba la luz del sol en el mar; pero no, a la hora de la comida, cuando estaban todos sentados en la mesa del jardín trasero, le soltaron la gran idea.
- Alai, hemos pensado que esta tarde podrías salir con Axel para que te presentara a sus amigos- le dijeron- seguro que te llevas bien con todos.
Y ahora ahí estaba, perdida en México, con el de la ceja agujereada.
- Axel, ¿Dónde vamos? - dijo Alai intentando seguir el paso de Axel, solo intentando, porque ni punto de comparación entre sus zancadas y las que daba Alai -
- He quedado con unos amigos.
- Ya, eso ya lo se, solo que quiero saber dónde.
- Es aquí al lado. No estás acostumbrada a moverte andando, ¿Eh?
- Claro que me muevo andando, pero resulta que llevamos caminando a esta maldita velocidad más de media hora, y háblame bien.
- Eres una exagerada, hemos andado quince minutos. - Dijo Axel riendo y tirando de ella para que anduviera más deprisa.
Entraron en un edificio viejo, con paredes viejas, suelos viejo y un ascensor viejo, que casi ni funcionaba, y subieron al décimo piso. Era una azotea desde la que se veía toda la costa, y eso a Alai le encantó, podría subir allí y pasar las horas muertas fotografiando cada rincón de la costa desde ese lugar; había unas cuantas personas allí arríba, y cuando vieron a Axel, se acercaron todos a saludarle. Alai les observaba unos pasos atrás pensando en qué decir o qué hacer, pero alguien se le adelantó, un chico moreno con una camiseta de tirantes amarillo fosforito se acercó a ella sonriendo.
- Ey Axel, ¿De dónde has sacado a esta chica tan guapa? - dijo el chico pasándole un brazo por los hombros a Alai.-
- Esta chica es.. - Axel tardó unos segundos en escoger la palabra - .. mi hermanastra, Alegría.
- Alai, me llamo Alai. - Dijo, mientras mataba a Axel con la mirada. - encantada.
- Yo soy Camilo, - dijo sonriente el chico. - ven, te presento a los demás.
Camilo se acercó a los demás y empezó a nombrar a las personas que estaban allí.
- Estos son: Dallas, Lalo, Favio y Jairo.- dijo señalando a los cuatro chicos- y estas: Angélica, Celina y Norma. Chicos- gritó Camilo.- esta es Alai, la nueva hermanita de Axel.
Todos se sentaron en unas toallas que había tendidas en el suelo, y Angélica se acercó a ella.
- Con que tú eres la hijita de la nueva adquisición de Paolo, ¿Eh?
- ¿Perdona? - dijo Alai achicando los ojos, acababa de conocerlos a todos y ya tenía que empezarse a llevar mal con alguien. Axel la miraba desde la toalla, con una interrogación en los ojos y Alai le devolvió la mirada.-
- Ah, tengo algo más.. no quiero que te acerques a él más de lo necesario, ya veo como le miras. - dijo Angélica con la peor cara de arpía que Alai había visto en la vida, era incluso peor que la de la zorra de Sheila.-
- Tranquila, yo soy la primera a la que no le apetece acercarse a él más de lo necesario - hizo una pausa mientras sonreía y miró a Angélica.- pero y si lo hago, ¿Qué?.

Capítulo 8. Juguemos.

Alai colocó toda su ropa en el armario empotrado de madera blanca que había en su nueva habitación, se puso un bikini azul con un estampado monísimo que se había comprado para una de las fiestas de fin de curso que habían dado sus compañeros de clase, y bajó al salón; Axel estaba tumbado en el sofá, mirando la televisión, y Alai se quedó parada ahí, en medio de las escaleras de caracol, mirándole, porque Axel podía ser todo lo odioso que quisiera, pero tenía un cuerpo increíble. Alai terminó de bajar las escaleras y se sentó en el sofá que quedaba libre con el móvil en la mano; cuando vio que Axel la miraba de arriba a bajo una y otra vez, Alai apartó la vista del móvil y la fijó en él, pero ¿Cómo podía ser tan descarado?
- ¿Qué? - dijo Alai instintivamente, levantando la ceja izquierda - ¿Qué miras?
- Nada, esque tengo la extraña costumbre de que si se sienta una tia medio desnuda en el sofá de mi casa, la miro, ¿Extraño, verdad?
Alai achicó los ojos y fue directa a darse un baño en la piscina, donde ya estaban Jorge y Saul haciendo de las suyas, Alai les observaba como reían y juagaban, y en ese momento, cayó al agua. Ese idiota de Axel ya estaba molestandola otra vez, pero esto no iba a quedar así - pensó Alai - salió del agua tosiendo como una loca y medio llorando.
- Joder.. mi tobillo.. - se quejaba Alai; intentó salir de la piscina, pero volvió a caer al agua. - ¿Eres idiota? - dijo dirigiéndose a Axel - Me he hecho daño en el pie por tu maldita culpa, ¡Ayudame a salir al menos!
Axel accedió a ayudarla a salir de la piscina, le tendió la mano, Alai tiró de él y Axel cayó al agua.
- Cuidado Axel, a ver si te vas a haber hecho daño en el tobillo al caer al agua. - dijo Alai mientras salía de la piscina y le guiñaba un ojo a Axel.-
Axel puso cara de cabreo y el ego de Alai toco el cielo con la punta de los dedos.
¿Axel quería jugar? Iban a jugar.

jueves, 2 de agosto de 2012

Capítulo 7. Estaba equivocada.

- Venga, A, ¿No vas a venir a bañarte? - Dijo Ana.-
Alai abrió los ojos y todo lo que pudo ver era arena y mar, unas aguas cristalinas, todo era precioso; estaba tumbada en la toalla, con sus gafas de sol puestas, la pulsera de oro que llevaba en el tobillo brillaba con el Sol y todo estaba en silencio, solo se escuchaba el oleaje del mar y los grititos de sus amigas salpicandose en el agua.
Alai giró la cabeza y cuando vio a Axel tumbado en la toalla a su lado, se levantó de un salto.
- ¿Qué haces tú en mis vacaciones? - preguntó Alai sorprendida.-
- Alai, cállate y ponte el cinturón.
- ¿Qué?
- Alai, ponte el cinturón.
- ¿De qué coño me estás hablando?
Y Alai abrió los ojos, allí estaba, aún en aquel avión con destino a México, sentada al lado de su madre, que repetía por tercera vez que se pusiera el cinturón porque estaban a punto de aterrizar. Alai se puso el cinturón, pero no se podía creer que estuviera allí y no en las Islas Griegas con sus amigas como ella estaba soñando.
 El aterrizaje no estuvo mal, después todo el mundo aplaudía y una de las azafatas les deseo una "Feliz estancia" en México, esa azafata no sabía lo que decía.
Alquilaron un coche que les llevara a todos hasta la casa de Paolo, allí pasaba él todos los veranos con sus hijos, desde que se había separado, hace ya 7 años.
Paolo había dicho que la casa estaba en la playa, en un lugar llamado "Manzanillo" y cuando llegaron allí, Alai se quedó sorprendida, aquello era precioso, tan bonito como lo había descrito Saúl hacía un momento.
Era una casa enorme, de dos plantas, en la verja de entrada, en el centro de la puerta, había una B enorme.
- Paolo, ¿Cuál es tu apellido? - Dijo Alai al momento.-
- Bianchini - respondió Paolo, orgulloso de su apellido.-
Había una piscina enorme, que si la mirabas de frente, no podías distinguir dónde acababa la piscina y dónde empezaba el mar y el jardín estaba repleto de palmeras.
Al entrar en la casa, los ojos de Alai se abrieron de par en par, las paredes blancas y los techos tan altos, hacían parecer a aquel lugar, más grande de lo que por sí era.
Había sofás negros y una televisión enorme, todas las ventanas iban del techo hasta el suelo, desde el sofá podías ver como se movía el agua de la piscina por la brisa y el sol alumbrando el mar y Alai pensó que desde allí iba a poder ver muchísimos atardeceres.
La cocina era americana, y el suelo y los muebles de mármol blanco, había unas escaleras muy bonitas que llevaban al piso de arriba, que separaban el salón del comedor; la mesa y las sillas eran negras, muy bonitas, y Alai contó, 8 sillas. - Alai tenía que invitar a sus amigas a aquel lugar y que vieran aquello.-
Paolo dijo que había seis habitaciones con baño individual, y un baño común en la planta de abajo.
La planta de arriba era preciosa también, pero había más de seis puertas allí, - Alai tendría que investigar.-
Paolo les dirigió a las habitaciones disponibles, ya que Saúl y Axel ya tenían su habitación de siempre allí.
Paolo condujo a Alai hasta una habitación enorme, con una cama de matrimonio con dosel, al fondo, y las paredes también blancas; había un tocador y un armario muy grande, la pared donde estaba el cabecero de la cama era como las ventanas de la planta baja, todo cristal del techo al suelo, pero en esta habitación había unas cortinas blancas muy bonitas y suaves, y el baño que tenía era una pasada, con ducha con hidromasaje y bañera con jacuzzi.
- Gracias, Paolo, me encanta la habitación. - dijo Alai con muchísima ilusión.-
- De nada - respondió Paolo - ya verás Alai, aquí no vas a pasarlo nada mal. - la guiñó un ojo y salió de la habitación cerrando la puerta.
Alai sacó el móvil y se dispuso a mandar un mensaje.
                - [Chicas, estaba equivocada, tenéis que ver esto, es increíble, me encantaría que estuvierais aquí conmigo, os quiero, putas ♥]