Maldita la hora en la que a Teresa y Paolo se les ocurrió la estúpida idea de que Alai pasara la tarde fuera con Axel, para que conociera gente de por allí y no estuviera todo el verano sola en casa; ¡Pero si ella en casa estaba genial! Teniendo su música, sus libros y su portátil, ella estaba feliz, y si no, salía a darse un baño en la piscina, a tomar el sol o simplemente caminaba por la playa con su preciosa cámara en mano y fotografiaba cada ápice de color que reflejaba la luz del sol en el mar; pero no, a la hora de la comida, cuando estaban todos sentados en la mesa del jardín trasero, le soltaron la gran idea.
- Alai, hemos pensado que esta tarde podrías salir con Axel para que te presentara a sus amigos- le dijeron- seguro que te llevas bien con todos.
Y ahora ahí estaba, perdida en México, con el de la ceja agujereada.
- Axel, ¿Dónde vamos? - dijo Alai intentando seguir el paso de Axel, solo intentando, porque ni punto de comparación entre sus zancadas y las que daba Alai -
- He quedado con unos amigos.
- Ya, eso ya lo se, solo que quiero saber dónde.
- Es aquí al lado. No estás acostumbrada a moverte andando, ¿Eh?
- Claro que me muevo andando, pero resulta que llevamos caminando a esta maldita velocidad más de media hora, y háblame bien.
- Eres una exagerada, hemos andado quince minutos. - Dijo Axel riendo y tirando de ella para que anduviera más deprisa.
Entraron en un edificio viejo, con paredes viejas, suelos viejo y un ascensor viejo, que casi ni funcionaba, y subieron al décimo piso. Era una azotea desde la que se veía toda la costa, y eso a Alai le encantó, podría subir allí y pasar las horas muertas fotografiando cada rincón de la costa desde ese lugar; había unas cuantas personas allí arríba, y cuando vieron a Axel, se acercaron todos a saludarle. Alai les observaba unos pasos atrás pensando en qué decir o qué hacer, pero alguien se le adelantó, un chico moreno con una camiseta de tirantes amarillo fosforito se acercó a ella sonriendo.
- Ey Axel, ¿De dónde has sacado a esta chica tan guapa? - dijo el chico pasándole un brazo por los hombros a Alai.-
- Esta chica es.. - Axel tardó unos segundos en escoger la palabra - .. mi hermanastra, Alegría.
- Alai, me llamo Alai. - Dijo, mientras mataba a Axel con la mirada. - encantada.
- Yo soy Camilo, - dijo sonriente el chico. - ven, te presento a los demás.
Camilo se acercó a los demás y empezó a nombrar a las personas que estaban allí.
- Estos son: Dallas, Lalo, Favio y Jairo.- dijo señalando a los cuatro chicos- y estas: Angélica, Celina y Norma. Chicos- gritó Camilo.- esta es Alai, la nueva hermanita de Axel.
Todos se sentaron en unas toallas que había tendidas en el suelo, y Angélica se acercó a ella.
- Con que tú eres la hijita de la nueva adquisición de Paolo, ¿Eh?
- ¿Perdona? - dijo Alai achicando los ojos, acababa de conocerlos a todos y ya tenía que empezarse a llevar mal con alguien. Axel la miraba desde la toalla, con una interrogación en los ojos y Alai le devolvió la mirada.-
- Ah, tengo algo más.. no quiero que te acerques a él más de lo necesario, ya veo como le miras. - dijo Angélica con la peor cara de arpía que Alai había visto en la vida, era incluso peor que la de la zorra de Sheila.-
- Tranquila, yo soy la primera a la que no le apetece acercarse a él más de lo necesario - hizo una pausa mientras sonreía y miró a Angélica.- pero y si lo hago, ¿Qué?.
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